Biografia de Pablo Neruda

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Pablo Neruda


Primeros años Hijo de José del Carmen Reyes Morales, obrero ferroviario, y Rosa Neftalí Basoalto Opazo, maestra de escuela fallecida cuando Neruda tenía un mes de edad. En 1906, la familia se traslada a Temuco, donde su padre se casa en segundas nupcias con Trinidad Candia Marverde a quien Neruda llamaba «mamadre».Neruda ingresa al Liceo de Hombres de Temuco, donde cursa todos sus estudios hasta terminar el sexto año de humanidades en 1920.En 1919,obtiene el tercer premio en los Juegos Florales de Maule con su poema «Sueño de una noche chilena». En 1920 comienza a contribuir con la revista literaria Selva Austral bajo el seudónimo de «Pablo Neruda», que adoptara en homenaje al poeta checo Jan Neruda (1834–1891).En 1921 se radica en Santiago y estudia pedagogía en idioma francés en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, donde obtiene el primer premio de la fiesta de la primavera con el poema «La canción de fiesta», publicado posteriormente en la revista Juventud. En 1923, publica Crepusculario, que es reconocido por escritores como Hernán Díaz Arrieta, Raúl Silva Castro y Pedro Prado.En 1924 publica su famoso Veinte poemas de amor y una canción desesperada, en el que todavía se nota una influencia del modernismo. Posteriormente se manifiesta un propósito de renovación formal de intención vanguardista en tres breves libros publicados en 1926: El habitante y su esperanza, Anillos (en colaboración con Tomás Lagos) y Tentativa del hombre infinito.En 1927, comienza su larga carrera en la diplomacia en Rangún, Birmania. Será luego cónsul en Sri Lanka, Java, Singapur, Buenos Aires, Barcelona y Madrid. En sus múltiples viajes conoce en Buenos Aires a Federico García Lorca y en Barcelona a Rafael Alberti. En 1935, Manuel Altolaguirre le entrega la dirección a Neruda de la revista Caballo verde para la poesía, en la cual es compañero de los poetas de la generación del 27. Ese mismo año aparece la edición madrileña de Residencia en la tierra.En 1930 se casó con María Antonieta Hagenaar, «Maruca». Con ella tuvo, en 1934, una hija, Malva Marina, nacida con hidrocefalia y que murió en 1943, a los ocho años. Neruda se separó de Hagenaar en 1936 (se divorciaría de ella a distancia, en México, en 1942).En 1936 estalla la Guerra Civil Española. Conmovido por la guerra y el asesinato de García Lorca, Neruda se compromete con el movimiento republicano, primero en España y luego —ya desplazado de su cargo diplomático— en Francia, donde comienza a escribir España en el corazón (1937). En ese año regresa a Chile, y su poesía durante el período siguiente se caracterizará por una orientación hacia cuestiones políticas y sociales, lo que refuerza sus grandes ventas de libros.En 1939 es designado cónsul especial para la inmigración española en París, donde destaca como el gestor del proyecto Winnipeg, barco que llevaría a cerca de 2.000 inmigrantes españoles desde Francia a Chile. Poco tiempo después, es asignado como Cónsul General en México, donde reescribe su Canto General de Chile transformándolo en un poema del continente sudamericano. Esta obra, titulada Canto General, fue publicada en México en 1950, y también clandestinamente en Chile. Compuesta de unos 250 poemas en quince ciclos literarios, constituye (a juicio del propio Neruda) la parte central de su producción artística. Al poco tiempo de publicado, Canto General fue traducido a alrededor de diez idiomas. Casi todos los poemas que lo componen fueron creados en circunstancias particularmente difíciles, cuando Neruda vivía en el exilio.

Vuelta a ChileHabiendo retornado a Chile en 1943 —año en que se casó con Delia de Carril, «la Hormiguita», en un matrimonio luego declarado ilegal por la justicia chilena—, Neruda recibe el Premio Nacional de Literatura en 1945. En este último año (4 de marzo) es electo Senador de la República, y como partidario del estalinismo se une al Partido Comunista de Chile, donde militaban sus dos más férreos rivales, los poetas Pablo de Rokha y Vicente Huidobro, con quienes protagonizaría de por vida las más ácidas rencillas. En las elecciones presidenciales chilenas de 1946 triunfa una coalición (Alianza Democrática) integrada por radicales, comunistas y demócratas, llevando al poder a Gabriel González Videla. La represión desencadenada por este último contra los trabajadores mineros en huelga llevará a Neruda a protestar vehementemente en el Senado.La persecución desatada por el gobierno de González Videla contra sus antiguos aliados comunistas, mediante la Ley de Defensa Permanente de la Democracia, que culminará en la prohibición del partido (3 de septiembre de 1948) forzarán a Neruda primero a la clandestinidad en su propio país, y luego al exilio.

Ruta de Neruda: el exilio a ArgentinaLa ruta de Neruda corresponde a la travesía realizada por el poeta al escapar de una persecución política durante el otoño de 1949. El poeta Premio Nobel de Literatura, cruza por el paso de Lilpela desde Chile hacia Argentina, luego de varios meses de estadía en la comuna de Futrono.A finales de la década del 40, durante el gobierno de Gabriel González Videla, se decreta una ley que prohíbe el partido comunista, comenzando una persecución en contra del senador de ese partido, el poeta Pablo Neruda. Por ello, el poeta decide huir, y luego de meses viviendo en la clandestinidad entre Santiago, Valdivia y la comuna de Futrono, cruza por el paso de Lilpela desde Chile hacia Argentina en el otoño de 1949.

AntecedentesEn 1946, el gobierno de González Videla tenía el apoyo del Frente Popular, asociado al Partido Comunista de Chile, pero diversos conflictos con miembros de este partido, provocaron la promulgación de Ley de Defensa de la Democracia, conocida como «la ley maldita», prohibiendo la existencia de dicho partido. Simultáneamente, reprimió con violencia las protestas sociales y rompió relaciones diplomáticas con la Unión Soviética. Pablo Neruda era senador del partido comunista, fue destituido de ese cargo público, no sin antes dirigirse de manera violenta en contra de González Videla en su último discurso, por lo que se dicta una orden de captura en contra de él.El poeta se esconde y vive durante siete meses en la clandestinidad en Santiago. Hasta que a fines de 1948, el entonces Ministro de Tierras, Fidel Estay, uno de los últimos simpatizantes del Partido comunista en el gobierno, organiza una comisión para sacar a Neruda de Chile, llamada «Comisión Lago Maihue», que estaba compuesta por Víctor Bianchi, empleado del Ministerio de Tierras, y Jorge Bellet, administrador de la hacienda Hueinahue. Lo primero fue convertir a Neruda en Antonio Ruiz Lagorrega, un ornitólogo de largos abrigos y frondosa barba, que incluso contaba con un carnet de identidad falsificado.El primer tramo fue un viaje en auto junto a Bellet a Valdivia, donde no estuvo mucho tiempo para partir cuanto antes hacia Futrono, un pequeño pueblo maderero en la ribera norte del lago Ranco, desde donde se embarcaron en una lancha a Llifén, ya que los actuales caminos que circunvalan al lago aún no existían. Llegados a Llifén tomaron un camión que los llevó por un precario camino maderero hasta Puerto los Llolles, en el desagüe del lago Maihue. Desde ahí, donde nace el río Calcurrupe, navegaron en lancha para llegar al fin del primer tramo, la Hacienda Hueinahue, al otro extremo del lago Maihue.

Estadía en HueinahueNeruda se refugió durante más de dos meses en la hacienda, esperando que se derritieran los restos de nieve que aún cubrían parte de la cordillera. Este tiempo sirvió para planificar junto a Bellet la forma de escapar hacia Argentina.Neruda, maravillado con los hermosos paisajes característicos de esta zona, nunca dejó de lado las cosas que más le atraían, escribir y coleccionar. Muchos dicen que su obra Canto General y su libro Confieso que he vivido fueron escritos durante este tiempo, o al menos, gran parte de ellos. Además, en sus caminatas por la playa le gustaba recoger palos con formas raras moldeadas por el agua y la arena. El poeta pretendía regalarle estos palos a un amigo pintor que vivía en Argentina, pero los organizadores de la travesía sólo le permitieron llevar lo estrictamente necesario. Por otro lado, Neruda era obligado a realizar extensas cabalgatas, para prepararse para cruzar la cordillera.Un inconveniente dentro de la planificación fue la sorpresiva llegada de José Rodríguez, dueño de la hacienda y conocido como don Pepe. Por este motivo, Neruda tuvo que mudarse varios días a la casa de los Monsalvez, vecinos de la hacienda. Pero Bellet termina por confesar un plan a su jefe, el que inesperadamente antepuso su gusto por la poesía por sobre sus intereses políticos. Neruda era el ídolo de Rodríguez, por lo que este último autorizó darle toda la ayuda necesaria para concretar la huida de Neruda.A fines de Febrero de ese año, llega Víctor Bianchi, enviado a Hueinahue a resolver un pleito de tierras entre un cacique Huilliche y un propietario colono de esas tierras, aunque desconocía que esto era un invento para enviarle a ayudar a Neruda con su gran conocimiento geográfico de la zona. Cuando Bianchi se entera del real motivo de su viaje, se suma inmediatamente al plan, ya que había sido cercano a Neruda años atrás. El primer aporte de Bianchi fue cambiar la ruta a seguir. El camino propuesto por Bellet aún no estaba terminada, por lo que propone seguir el paso de los contrabandistas, actual paso internacional de Lilpela, que partía desde Puerto Maihue. Además, consiguió a un arriero que conocía muy bien la zona en cuestión y que les serviría de guía, Juan Flores. Con su nuevo guía parten a Chihuio, donde harán las averiguaciones sobre la ruta que deben tomar y luego de un baño de termas, regresan a Hueinahue.Con estas nuevas incorporaciones se conformaba el grupo final que días después comenzaría la travesía, dando inicio a la parte más compleja de la Ruta de Neruda.

Cruzando la cordilleraLa comitiva parte desde Puerto Maihue, teniendo como primer destino Chihuio, lugar donde hasta el día de hoy afloran aguas termales. La ruta comienza a mostrar las primeras dificultades, ya que al cruzar el río Blanco, algunos casi son arrastrados por sus turbulentas corrientes. Pero al llegar se aliviana el panorama, ya que después de un reponedor baño en las termas, comparten un fogón con las familias de la zona, recitando versos y con algunas cuecas, alimentándose con los ricos quesos del lugar. En este lugar se suma al grupo un nuevo guía, también llamado Juan.A la mañana siguiente reanudan su camino, por terrenos escarpados y cubiertos de abundante vegetación, hasta que llegan a una huella que los llevaría hacia los Colmillos del Diablo. A medida que avanzan, la huella se va angostando y comienza a aparecer a su lado un precipicio. En un momento, el caballo de Neruda resbala y gracias al oportuno grito de Juan Flores, el poeta salta del caballo y se afirma de unas matas de quila para no caer al precipicio. Luego de horas en que los arrieros rescatan el caballo, prosiguen el viaje, pero Neruda no quiere subirse al caballo al verlo tan mal herido. Bellet se encarga de hacer ver a Neruda que a ese ritmo no llegarían a Argentina, por lo que lo obligan a montarse y continuar la cabalgata. Esa noche la pasan en una pequeña rancha calentándose alrededor de una fogata.Antes de partir al otro día, Neruda toma un carbón de la fogata y escribe en las tablas de la cabaña:
Que bien se respira ahorael paso de Lilpela,donde no ha llegado la mierdadel traidor González Videla.
Después de poco rato de cabalgata, los jinetes llegan al paso Lilpela, donde por fin pasan a Argentina llegando al lago Queñi. Luego continúan hasta Hua Hum, lugar donde termina la cabalgata y se despiden de los guías. El último tramo lo realizan en un auto que los lleva a San Martín de Los Andes bordeando el lago Lacar. Una vez instalados en el hotel, y disfrutando de unas copas, Neruda comenta a sus compañeros: «Ni pensar que la última vez que crucé la cordillera, me quejé de las incomodidades del tren transandino».La operación había sido todo un éxito y ahora Neruda debía continuar su camino a Buenos Aires, desde donde partiría a Europa, su destino final.

Últimos añosEn 1952 publica Los versos del capitán y en 1954 Las uvas y el viento (en donde se encuentra una elegía a Stalin) y Odas elementales. En 1953 recibe el Premio Stalin de la Paz. En 1955 se separa de su esposa Delia. En 1958 aparece Estravagario con un nuevo cambio en su poesía. En 1965 se le otorga el título de doctor honoris causa en la Universidad de Oxford, Gran Bretaña.Años más tarde, el 11 de diciembre de 1971, Neruda recibía el Premio Nobel de Literatura en Estocolmo, y en su discurso relata esta travesía y recuerda alegremente a quienes le habían colaborado en su aventura que lo habían llevado a tan ansiada libertad.Neruda recibió una sorpresa de varios escritores famosos que lo admiraban por sus obras y además por su vida ejemplar. Entre los escritores estaban Octavio Paz, Gumercindo Arguaye y Gabriel García Márquez.En 1969 el Partido Comunista lo elige como pre-candidato a Presidente de la República, pero renuncia en favor de Salvador Allende como candidato único de la Unidad Popular, que triunfa en las elecciones de 1970. El gobierno de la Unidad Popular lo designa Embajador en Francia, de donde regresa a su país en 1972.Muere en la Clínica Santa María de Santiago el 23 de septiembre de 1973, por un cáncer de próstata. Pocos días antes, el 11 de septiembre, el gobierno de Allende había sido violentamente derrocado por el golpe de estado encabezado por el General Augusto Pinochet, y la casa de Neruda en Santiago había sido saqueada y sus libros incendiados. Su funeral estuvo rodeado de soldados armados de ametralladoras, a pesar de ello, al final del cortejo fúnebre los asistentes entonaron La Internacional.Sus restos descansan junto a los de su tercera esposa, Matilde Urrutia, en la casa que tenía en Isla Negra, comuna de El Quisco. Esa casa y todas las demás que el poeta poseía son ahora museos administrados por la Fundación Neruda.



Premios obtenidos

Premio Nacional de Literatura (1945).
Premio Nóbel de Literatura (1971).
Premio Lenín de la Paz (1972).





Poemas de Pablo Neruda

20 Poemas de Amor y Una Canción Desesperada (La canción desesperada)
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20 Poemas de Amor y Una Canción Desesperada (Poema 02)
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20 Poemas de Amor y Una Canción Desesperada (Poema 03)
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20 Poemas de Amor y Una Canción Desesperada (Poema 04)
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20 Poemas de Amor y Una Canción Desesperada (Poema 05)
Poema 5Para que tú me oigasmis palabrasse adelgazan a vecescomo las huellas de las gaviotas en las playas.Collar, cascabel ebriopara tus manos suaves ...

20 Poemas de Amor y Una Canción Desesperada (Poema 06)
Poema 6Te recuerdo como eras en el último otoño.Eras la boina gris y el corazón en calma.En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo.Y ...

20 Poemas de Amor y Una Canción Desesperada (Poema 07)
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20 Poemas de Amor y Una Canción Desesperada (Poema 08)
Poema 8Abeja blanca zumbas ?ebria de miel? en mi almay te tuerces en lentas espirales de humo.Soy el desesperado, la palabra sin ecos,el que lo perdió ...

20 Poemas de Amor y Una Canción Desesperada (Poema 09)
Poema 9Ebrio de trementina y largos besos,estival, el velero de las rosas dirijo,torcido hacia la muerte del delgado día,cimentado en el sólido ...

20 Poemas de Amor y Una Canción Desesperada (Poema 10)
Poema 10Hemos perdido aun este crepúsculo.Nadie nos vio esta tarde con las manos unidasmientras la noche azul caía sobre el mundo.He visto ...

20 Poemas de Amor y Una Canción Desesperada (Poema 11)
Poema 11Casi fuera del cielo ancla entre dos montañasla mitad de la luna.Girante, errante noche, la cavadora de ojos.A ver cuántas estrellas ...

20 Poemas de Amor y Una Canción Desesperada (Poema 12)
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20 Poemas de Amor y Una Canción Desesperada (Poema 13)
Poema 13He ido marcando con cruces de fuegoel atlas blanco de tu cuerpo.Mi boca era una araña que cruzaba escondiéndose.En ti, detrás ...

20 Poemas de Amor y Una Canción Desesperada (Poema 14)
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20 Poemas de Amor y Una Canción Desesperada (Poema 15)
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20 Poemas de Amor y Una Canción Desesperada (Poema 17)
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20 Poemas de Amor y Una Canción Desesperada (Poema 18)
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20 Poemas de Amor y Una Canción Desesperada (Poema 20)
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8 de septiembre
Hoy, este día fue una copa plena, hoy, este día fue la inmensa ola, hoy, fue toda la tierra.Hoy el mar tempestuoso nos levantó en ...

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Era el crepúsculo de la iguana.Desde la arcoirisada cresteríasu lengua como un dardose hundía en la verdura,el hormiguero monacal ...

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Sube a nacer conmigo, hermano.Dame la mano desde la profundazona de tu dolor diseminado.No volverás del fondo de las rocas.No volverás del ...

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Ausencia
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Barcarola
Si solamente me tocaras el corazón,si solamente pusieras tu boca en mi corazón,tu fina boca, tus dientes,si pusieras tu lengua como una flecha ...

Barrio sin Luz
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Bella
Bella, como en la piedra frescadel manantial, el agua abre un ancho relámpago de espuma, así es la sonrisa en tu rostro, bella.Bella, de ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto C
Soneto CEn medio de la tierra apartaré las esmeraldas para divisartey tú estarás copiando las espigascon una pluma de agua mensajera.Qué ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto I
Soneto IMatilde, nombre de planta o piedra o vino,de lo que nace de la tierra y dura,palabra en cuyo crecimiento amanece,en cuyo estío estalla la ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto II
Soneto IIAmor, cuántos caminos hasta llegar a un beso,qué soledad errante hasta tu compañía!Siguen los trenes solos rodando ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto III
Soneto IIIÁspero amor, violeta coronada de espinas,matorral entre tantas pasiones erizado,lanza de los dolores, corola de la cólera,por qué ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto IV
Soneto IVRecordarás aquella quebrada caprichosaa donde los aromas palpitantes treparon,de cuando en cuando un pájaro vestidocon agua y lentitud: ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto IX
Soneto IXAl golpe de la ola contra la piedra indócilla claridad estalla y establece su rosay el círculo del mar se reduce a un racimo,a una ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto L
Soneto LCotapos dice que tu risa caecomo un halcón desde una brusca torrey, es verdad, atraviesas el follaje del mundocon un solo relámpago ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto LI
Soneto LITu risa pertenece a un árbol entreabiertopor un rayo, por un relámpago plateadoque desde el cielo cae quebrándose en la copa,partiendo ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto LII
Soneto LIICantas y a sol y a cielo con tu cantotu voz desgrana el cereal del día,hablan los pinos con su lengua verde:trinan todas las aves del ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto LIII
Soneto LIIIAquí está el pan, el vino, la mesa, la morada:el menester del hombre, la mujer y la vida:a este sitio corría la paz vertiginosa,por ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto LIV
Soneto LIVEspléndida razón, demonio clarodel racimo absoluto, del recto mediodía,aquí estamos al fin, sin soledad y solos,lejos ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto LIX
Soneto LIXPobres poetas a quienes la vida y la muertepersiguieron con la misma tenacidad sombríay luego son cubiertos por impasible pompaentregados ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto LV
Soneto LVEspinas, vidrios rotos, enfermedades, llantoasedian día y noche la miel de los felicesy no sirve la torre, ni el viaje, ni los muros:la ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto LVI
Soneto LVI Acostúmbrate a ver detrás de mí la sombray que tus manos salgan del rencor, transparentes,como si en la mañana del ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto LVII
Soneto LVIIMienten los que dijeron que yo perdí la luna,los que profetizaron mi porvenir de arena,aseveraron tantas cosas con lenguas frías:quisieron ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto LVIII
Soneto LVIIIEntre los espadones de fierro literariopaso yo como un marinero remotoque no conoce las esquinas y que cantaporque sí, porque cómo ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto LX
Soneto LXA ti te hiere aquel que quiso hacerme daño,y el golpe del veneno contra mí dirigidocomo por una red pasa entre mis trabajosy en ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto LXI
Soneto LXITrajo el amor su cola de dolores,su largo rayo estático de espinasy cerramos los ojos porque nada,porque ninguna herida nos separe.No ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto LXII
Soneto LXIIAy de mí, ay de nosotros, bienamada,sólo quisimos sólo amor, amarnos,y entre tantos dolores se dispusosólo nosotros ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto LXIII
Soneto LXIIINo sólo por las tierras desiertas donde la piedra salinaes como la única rosa, la flor por el mar enterrada,anduve, sino por ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto LXIV
Soneto LXIVDe tanto amor mi vida se tiñó de violetay fui de rumbo en rumbo como las aves ciegashasta llegar a tu ventana, amiga mía:tú ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto LXIX
Soneto LXIXTal vez no ser es ser sin que tú seas,sin que vayas cortando el mediodíacomo una flor azul, sin que caminesmás tarde por ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto LXV
Soneto LXVMatilde, dónde estás? Noté, hacia abajo,entre corbata y corazón, arriba,cierta melancolía intercostal:era ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto LXVI
Soneto LXVINo te quiero sino porque te quieroy de quererte a no quererte llegoy de esperarte cuando no te esperopasa mi corazón del frío ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto LXVII
Soneto LXVIILa gran lluvia del sur cae sobre Isla Negracomo una sola gota transparente y pesada,el mar abre sus hojas frías y la recibe,la tierra ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto LXVIII
Soneto LXVIIILa niña de madera no llegó caminando:allí de pronto estuvo sentada en los ladrillos,viejas flores del mar cubrían ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto LXX
Soneto LXXTal vez herido voy sin ir sangrientopor uno de los rayos de tu viday a media selva me detiene el agua:la lluvia que se cae con su cielo.Entonces ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto LXXI
Soneto LXXIDe pena en pena cruza sus islas el amory establece raíces que luego riega el llanto,y nadie puede, nadie puede evadir los pasosdel corazón ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto LXXII
Soneto LXXIIAmor mío, el invierno regresa a sus cuarteles,establece la tierra sus dones amarillosy pasamos la mano sobre un país remoto,sobre ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto LXXIII
Soneto LXXIIIRecordarás tal vez aquel hombre afiladoque de la oscuridad salió como un cuchilloy antes de que supiéramos, sabía:vio ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto LXXIV
Soneto LXXIVEl camino mojado por el agua de Agostobrilla como si fuera cortado en plena luna,en plena claridad de la manzana,en mitad de la fruta del otoño.Neblina, ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto LXXIX
Soneto LXXIXDe noche, amada, amarra tu corazón al míoy que ellos en el sueño derroten las tinieblascomo un doble tambor combatiendo ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto LXXV
Soneto LXXVÉsta es la casa, el mar y la bandera.Errábamos por otros largos muros.No hallábamos la puerta ni el sonidodesde la ausencia, ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto LXXVI
Soneto LXXVIDiego Rivera con la paciencia del osobuscaba la esmeralda del bosque en la pinturao el bermellón, la flor súbita de la sangrerecogía ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto LXXVII
Soneto LXXVIIHoy es hoy con el peso de todo el tiempo ido,con las alas de todo lo que será mañana,hoy es el Sur del mar, la vieja edad del ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto LXXVIII
Soneto LXXVIIINo tengo nunca más, no tengo siempre. En la arenala victoria dejó sus pies perdidos.Soy un pobre hombre dispuesto a amar a ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto LXXX
Soneto LXXXDe viajes y dolores yo regresé, amor mío,a tu voz, a tu mano volando en la guitarra,al fuego que interrumpe con besos el otoño,a ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto LXXXI
Soneto LXXXIYa eres mía. Reposa con tu sueño en mi sueño.Amor, dolor, trabajos, deben dormir ahora.Gira la noche sobre sus invisibles ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto LXXXII
Soneto LXXXIIAmor mío, al cerrar esta puerta nocturnate pido, amor, un viaje por oscuro recinto:cierra tus sueños, entra con tu cielo en ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto LXXXIII
Soneto LXXXIIIEs bueno, amor, sentirte cerca de mí en la noche,invisible en tu sueño, seriamente nocturna,mientras yo desenredo mis preocupacionescomo ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto LXXXIV
Soneto LXXXIVUna vez más, amor, la red del día extinguetrabajos, ruedas, fuegos, estertores, adioses,y a la noche entregamos el trigo vacilanteque ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto LXXXIX
Soneto LXXXIXCuando yo muera quiero tus manos en mis ojos:quiero la luz y el trigo de tus manos amadaspasar una vez más sobre mí su frescura:sentir ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto LXXXV
Soneto LXXXVDel mar hacia las calles corre la vaga nieblacomo el vapor de un buey enterrado en el frío,y largas lenguas de agua se acumulan cubriendoel ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto LXXXVI
Soneto LXXXVIOh Cruz del Sur, oh trébol de fósforo fragante,con cuatro besos hoy penetró tu hermosuray atravesó la sombra y ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto LXXXVII
Soneto LXXXVIILas tres aves del mar, tres rayos, tres tijerascruzaron por el cielo frío hacia Antofagasta,por eso quedó el aire tembloroso,todo ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto LXXXVIII
Soneto LXXXVIIIEl mes de Marzo vuelve con su luz escondiday se deslizan peces inmensos por el cielo,vago vapor terrestre progresa sigiloso,una por una ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto V
Soneto VNo te toque la noche ni el aire ni la aurora,sólo la tierra, la virtud de los racimos,las manzanas que crecen oyendo el agua pura,el barro ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto VI
Soneto VIEn los bosques, perdido, corté una rama oscuray a los labios, sediento, levanté su susurro:era tal vez la voz de la lluvia llorando,una ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto VII
Soneto VII«Vendrás conmigo» ?dije? sin que nadie supieradónde y cómo latía mi estado doloroso,y para mí ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto VIII
Soneto VIIISi no fuera porque tus ojos tienen color de luna,de día con arcilla, con trabajo, con fuego,y aprisionada tienes la agilidad del aire,si ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto X
Soneto XSuave es la bella como si música y madera,ágata, telas, trigo, duraznos transparentes,hubieran erigido la fugitiva estatua.Hacia ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XC
Soneto XCPensé morir, sentí de cerca el frío,y de cuanto viví sólo a ti te dejaba:tu boca eran mi día y mi noche ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XCI
Soneto XCILa edad nos cubre como la llovizna,interminable y árido es el tiempo,una pluma de sal toca tu rostro,una gotera carcomió mi traje:el ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XCII
Soneto XCIIAmor mío, si muero y tú no mueres,no demos al dolor más territorio:amor mío, si mueres y no muero,no hay extensión ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XCIII
Soneto XCIIISi alguna vez tu pecho se detiene,si algo deja de andar ardiendo por tus venas,si tu voz en tu boca se va sin ser palabra,si tus manos se olvidan ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XCIV
Soneto XCIVSi muero sobrevíveme con tanta fuerza puraque despiertes la furia del pálido y del frío,de sur a sur levanta tus ojos indelebles,de ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XCIX
Soneto XCIXOtros días vendrán, será entendidoel silencio de plantas y planetasy cuántas cosas puras pasarán!Tendrán ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XCV
Soneto XCVQuiénes se amaron como nosotros? Busquemoslas antiguas cenizas del corazón quemadoy allí que caigan uno por uno nuestros ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XCVI
Soneto XCVIPienso, esta época en que tú me amastese irá por otra azul sustituida,será otra piel sobre los mismos huesos,otros ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XCVII
Soneto XCVIIHay que volar en este tiempo, a dónde?Sin alas, sin avión, volar sin duda:ya los pasos pasaron sin remedio,Vno elevaron los pies ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XCVIII
Soneto XCVIIIY esta palabra, este papel escritopor las mil manos de una sola mano,no queda en ti, no sirve para sueños,cae a la tierra: allí ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XI
Soneto XITengo hambre de tu boca, de tu voz, de tu peloy por las calles voy sin nutrirme, callado,no me sostiene el pan, el alba me desquicia,busco el ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XII
Soneto XIIPlena mujer, manzana carnal, luna caliente,espeso aroma de algas, lodo y luz machacados,qué oscura claridad se abre entre tus columnas?Qué ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XIII
Soneto XIIILa luz que de tus pies sube a tu cabellera,la turgencia que envuelve tu forma delicada,no es de nácar marino, nunca de plata fría:eres ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XIV
Soneto XIVMe falta tiempo para celebrar tus cabellos.Uno por uno debo contarlos y alabarlos:otros amantes quieren vivir con ciertos ojos,yo sólo ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XIX
Soneto XIXMientras la magna espuma de Isla Negra,la sal azul, el sol en las olas te mojan,yo miro los trabajos de la avispa,empeñada en la miel ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XL
Soneto XLEra verde el silencio, mojada era la luz,temblaba el mes de Junio como una mariposay en el austral dominio, desde el mar y las piedras,Matilde, ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XLI
Soneto XLIDesdichas del mes de Enero cuando el indiferentemediodía establece su ecuación en el cielo,un oro duro como el vino de una copa ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XLII
Soneto XLIIRadiantes días balanceados por el agua marina,concentrados como el interior de una piedra amarillacuyo esplendor de miel no derribó ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XLIII
Soneto XLIIIUn signo tuyo busco en todas las otras,en el brusco, ondulante río de las mujeres,trenzas, ojos apenas sumergidos,pies claros que resbalan ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XLIV
Soneto XLIVSabrás que no te amo y que te amopuesto que de dos modos es la vida,la palabra es un ala del silencio,el fuego tiene una mitad de frío.Yo ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XLIX
Soneto XLIXEs hoy: todo el ayer se fue cayendoentre dedos de luz y ojos de sueño,mañana llegará con pasos verdes:nadie detiene el ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XLV
Soneto XLVNo estés lejos de mí un solo día, porque cómo,porque, no sé decirlo, es largo el día,y te estaré ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XLVI
Soneto XLVIDe las estrellas que admiré, mojadaspor ríos y rocíos diferentes,yo no escogí sino la que yo amabay desde entonces ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XLVII
Soneto XLVIIDetrás de mí en la rama quiero verte.Poco a poco te convertiste en fruto.No te costó subir de las raícescantando ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XLVIII
Soneto XLVIIIDos amantes dichosos hacen un solo pan,una sola gota de luna en la hierba,dejan andando dos sombras que se reúnen,dejan un solo sol ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XV
Soneto XVDesde hace mucho tiempo la tierra te conoce:eres compacta como el pan o la madera,eres cuerpo, racimo de segura sustancia,tienes peso de acacia, ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XVI
Soneto XVIAmo el trozo de tierra que tú eres,porque de las praderas planetariasotra estrella no tengo. Tú repitesla multiplicación ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XVII
Soneto XVIINo te amo como si fueras rosa de sal, topacioo flecha de claveles que propagan el fuego:te amo como se aman ciertas cosas oscuras,secretamente, ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XVIII
Soneto XVIIIPor las montañas vas como viene la brisao la corriente brusca que baja de la nieveo bien tu cabellera palpitante confirmalos altos ornamentos ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XX
Soneto XXMi fea, eres una castaña despeinada,mi bella, eres hermosa como el viento,mi fea, de tu boca se pueden hacer dos,mi bella, son tus besos ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XXI
Soneto XXIOh que todo el amor propague en mí su boca,que no sufra un momento más sin primavera,yo no vendí sino mis manos al dolor,ahora, ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XXII
Soneto XXIICuántas veces, amor, te amé sin verte y tal vez sin recuerdo,sin reconocer tu mirada, sin mirarte, centaura,en regiones contrarias, ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XXIII
Soneto XXIIIFue luz el fuego y pan la luna rencorosa,el jazmín duplicó su estrellado secreto,y del terrible amor las suaves manos purasdieron ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XXIV
Soneto XXIVAmor, amor, las nubes a la torre del cielosubieron como triunfantes lavanderas,y todo ardió en azul, todo fue estrella:el mar, la nave, ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XXIX
Soneto XXIXVienes de la pobreza de las casas del Sur,de las regiones duras con frío y terremotoque cuando hasta sus dioses rodaron a la muertenos ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XXV
Soneto XXVAntes de amarte, amor, nada era mío:vacilé por las calles y las cosas:nada contaba ni tenía nombre:el mundo era del aire ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XXVI
Soneto XXVINi el color de las dunas terribles en Iquique,ni el estuario del Río Dulce de Guatemala,cambiaron tu perfil conquistado en el trigo,tu ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XXVII
Soneto XXVIIDesnuda eres tan simple como una de tus manos,lisa, terrestre, mínima, redonda, transparente,tienes líneas de luna, caminos de ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XXVIII
Soneto XXVIIIAmor, de grano a grano, de planeta a planeta,la red del viento con sus países sombríos,la guerra con sus zapatos de sangre,o ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XXX
Soneto XXXTienes del archipiélago las hebras del alerce,la carne trabajada por los siglos del tiempo,venas que conocieron el mar de las maderas,sangre ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XXXI
Soneto XXXICon laureles del Sur y orégano de Lotate corono, pequeña monarca de mis huesos,y no puede faltarte esa coronaque elabora la tierra ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XXXII
Soneto XXXIILa casa en la mañana con la verdad revueltade sábanas y plumas, el origen del díasin dirección, errante como una ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XXXIII
Soneto XXXIIIAmor, ahora nos vamos a la casadonde la enredadera sube por las escalas:antes que llegues tú llegó a tu dormitorioel verano ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XXXIV
Soneto XXXIVEres hija del mar y prima del orégano,nadadora, tu cuerpo es de agua pura,cocinera, tu sangre es tierra vivay tus costumbres son floridas ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XXXIX
Soneto XXXIXPero olvidé que tus manos satisfacíanlas raíces, regando rosas enmarañadas,hasta que florecieron tus huellas digitalesen ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XXXV
Soneto XXXVTu mano fue volando de mis ojos al día.Entró la luz como un rosal abierto.Arena y cielo palpitaban como unaculminante colmena ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XXXVI
Soneto XXXVICorazón mío, reina del apio y de la artesa:pequeña leoparda del hilo y la cebolla:me gusta ver brillar tu imperio diminuto,las ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XXXVII
Soneto XXXVIIOh amor, oh rayo loco y amenaza purpúrea,me visitas y subes por tu fresca escalerael castillo que el tiempo coronó de neblinas,las ...

Cien Sonetos de Amor - Soneto XXXVIII
Soneto XXXVIIITu casa suena como un tren a mediodía,zumban las avispas, cantan las cacerolas,la cascada enumera los hechos del rocío,tu risa ...

Con Quevedo, en Primavera
Todo ha florecido enestos campos, manzanos,azules titubeantes, malezas amarillas,y entre la hierba verde viven las amapolas.El cielo inextinguible, el ...

El alfarero
Todo tu cuerpo tienecopa o dulzura destinada a míCuando subo la mano encuentro en cada sitio una paloma que me buscaba, como si te hubieran, amor, ...

El amor
Qué tienes, qué tenemos, qué nos pasa?Ay, nuestro amor es una cuerda dura que nos amarra hiriéndonosy si queremos salir de ...

El amor del soldado
En plena guerra te llevó la vida a ser el amor del soldado.Con tu pobre vestido de seda, tus uñas de piedra falsa, te tocó caminar ...

El cóndor
Yo soy el cóndor, vuelo sobre ti que caminas y de pronto en un ruedo de viento, pluma, garras, te asalto y te levanto en un ciclón silbante ...

El daño
Te he hecho daño, alma mía, he desgarrado tu alma.Entiéndeme.Todos saben quién soy, pero ese Soy es además un hombre ...

El desvío
Si tu pie se desvía de nuevo, será cortado.Si tu mano te lleva a otro caminose caerá podrida.Si me apartas de tu vida morirásaunque ...

El hijo
Ay hijo, sabes, sabes de dónde vienes?De un lago con gaviotas blancas y hambrientas.Junto al agua de invierno ella y yo levantamos una fogata roja ...

El inconstante
Los ojos se me fueron detrás una morena que pasó. Era de nácar negro, era de uvas moradas, y me azotó la sangre con su cola ...

El insecto
De tus caderas a tus pies quiero hacer un largo viaje.Soy más pequeño que un insecto.Voy por estas colinas, son de color de avena, tienen ...

El monte y el río
En mi patria hay un monte.En mi patria hay un río.Ven conmigo.La noche al monte sube. El hambre baja al río.Ven conmigo.Quiénes son ...

El monte y el río
En mi patria hay un monte.En mi patria hay un río.Ven conmigo.La noche al monte sube. El hambre baja al río.Ven conmigo.Quiénes son ...

El olvido
Todo el amor en una copa ancha como la tierra, todo el amor con estrellas y espinas te di, pero anduvistecon pies pequeños, con tacones sucios sobre ...

El pozo
A veces te hundes, caes en tu agujero de silencio, en tu abismo de cólera orgullosa, y apenas puedesvolver, aún con jirones de lo que hallaste ...

El sueño
Andando en las arenas yo decidí dejarte.Pisaba un barro oscuro que temblaba, y hundiéndome y saliendo decidí que salieras de mí, ...

El Tigre
Soy el tigre.Te acecho entre las hojasanchas como lingotesde mineral mojado.El río blanco crecebajo la niebla. Llegas.Desnuda te sumerges.Espero.Entonces ...

El Viento en la Isla
El viento es un caballo:óyelo cómo correpor el mar, por el cielo.Quiere llevarme: escuchacómo recorre el mundopara llevarme lejos.Escóndeme ...

En ti la tierra
Pequeñarosa,rosa pequeña,a veces,diminuta y desnuda,parece que en una mano míacabes,que así voy a cerrartey a llevarte a mi ...

Entrada a la Madera
Con mi razón apenas, con mis dedos,con lentas aguas lentas inundadas,caigo al imperio de los nomeolvides,a una tenaz atmósfera de luto,a ...

Epitalamio
Recuerdas cuando en invierno llegamos a la isla? El mar hacia nosotros levantaba una copa de frío. En las paredes las enredaderas susurraban dejando ...

Farewell
1Desde el fondo de ti, y arrodillado,un niño triste, como yo, nos mira.Por esa vida que arderá en sus venastendrían que amarrarse ...

Jardín de Invierno
Llega el invierno. Espléndido dictadome dan las lentas hojasvestidas de silencio y amarillo.Soy un libro de nieve,una espaciosa mano, una pradera,un ...

La bandera
Levántate conmigo.Nadie quisiera como yo quedarsesobre la almohada en que tus párpados quieren cerrar el mundo para mí. Allí ...

La carta en el camino
Adiós, pero conmigo serás, irás adentrode una gota de sangre que circule en mis venas o fuera, beso que me abrasa el rostroo cinturón ...

La infinita
Ves estas manos? Han medido la tierra, han separadolos minerales y los cereales, han hecho la paz y la guerra, han derribado las distancias de todos los ...

La muerta
Si de pronto no existes, si de pronto no vives, yo seguiré viviendo.No me atrevo, no me atrevo a escribirlo, si te mueres.Yo seguiré viviendo.Porque ...

La noche en la isla
Toda la noche he dormido contigo junto al mar, en la isla. Salvaje y dulce eras entre el placer y el sueño, entre el fuego y el agua.Tal vez muy ...

La pobreza
Ay no quieres, te asusta la pobreza, no quieresir con zapatos rotos al mercado y volver con el viejo vestido.Amor, no amamos, como quieren los ricos, la ...

La pródiga
Yo te escogí entre todas las mujeres para que repitierassobre la tierrami corazón que baila con espigas o lucha sin cuartel cuando hace falta.Yo ...

La pregunta
Amor, una preguntate ha destrozado.Yo he regresado a tidesde la incertidumbre con espinas.Te quiero recta comola espada o el camino.Pero te empeñas ...

La rama robada
En la noche entraremos a robaruna rama florida.Pasaremos el muro, en las tinieblas del jardín ajeno, dos sombras en la sombra.Aún no se fue ...

La reina
Yo te he nombrado reina.Hay más altas que tú, más altas.Hay más puras que tú, más puras.Hay más bellas ...

La tierra
La tierra verde se ha entregado a todo lo amarillo, oro, cosechas, terrones, hojas, grano, pero cuando el otoño se levanta con su estandarte extenso ...

La tierra
La tierra verde se ha entregado a todo lo amarillo, oro, cosechas, terrones, hojas, grano, pero cuando el otoño se levanta con su estandarte extenso ...

Las muchachas
Muchachas que buscabais el gran amor, el gran amor terrible,qué ha pasado, muchachas?Tal vezel tiempo, el tiempo!Porque ahora, aquí está, ...

Las muchachas
Muchachas que buscabais el gran amor, el gran amor terrible,qué ha pasado, muchachas?Tal vezel tiempo, el tiempo!Porque ahora, aquí está, ...

Las vidas
Ay qué incómoda a veces te sientoconmigo, vencedor entre los hombres! Porque no sabesque conmigo vencieron miles de rostros que no puedes ...

Llénate de Mí
Llénate de mí.Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame.Pídeme. Recógeme, contiéneme, ocúltame.Quiero ...

Los Jugadores
Juegan, juegan.Agachados, arrugados, decrépitos.Este hombre torvojunto a los mares de su patria, más lejana que el sol,cantó bellas ...

Los Jugadores
Juegan, juegan. Agachados, arrugados, decrépitos. Este hombre torvo junto a los mares de su patria, más lejana que el sol, cantó bellas ...

No sólo el fuego
Ay sí, recuerdo, ay tus ojos cerradoscomo llenos por dentro de luz negra, todo tu cuerpo como una mano abierta, como un racimo blanco de la luna, ...

No sólo el fuego
Ay sí, recuerdo, ay tus ojos cerradoscomo llenos por dentro de luz negra, todo tu cuerpo como una mano abierta, como un racimo blanco de la luna, ...

Oda y Germinaciones - I
El sabor de tu boca y el color de tu piel, piel, boca, fruta mía de estos días veloces, dímelo, fueron sin cesar a tu lado por años ...

Oda y Germinaciones - II
Años tuyos que yo debí sentir crecer cerca de mí como racimos hasta que hubieras visto cómo el sol y la tierra, a mis manos ...

Oda y Germinaciones - III
Mi muchacha salvaje, hemos tenido que recobrar el tiempo y marchar hacia atrás, en la distancia de nuestras vidas, beso a beso, recogiendo de un ...

Oda y Germinaciones - IV
Cuando he llegado aquí se detiene mi mano. Alguien pregunta: Dime por qué, como las olas en una misma costa, tus palabras sin cesar van y ...

Oda y Germinaciones - V
Hilo de trigo y agua de cristal o de fuego, la palabra y la noche, el trabajo y la ira, la sombra y la ternura todo lo has ido poco a poco cosiendo a mis ...

Oda y Germinaciones - VI
Y porque Amor combate no sólo en su quemante agricultura, sino en la boca de hombres y mujeres, terminaré saliéndose al camino a los ...

Pequeña América
Cuando miro la forma de América en el mapa, amor, a ti te veo:las alturas del cobre en tu cabeza, tus pechos, trigo y nieve, tu cintura delgada, ...

Si tú me olvidas
Quiero que sepasuna cosa.Tú sabes cómo es esto:si mirola luna de cristal, la rama roja del lento otoño en mi ventana, si tocojunto ...

Si tú me olvidas
Quiero que sepasuna cosa.Tú sabes cómo es esto:si mirola luna de cristal, la rama roja del lento otoño en mi ventana, si tocojunto ...

Siempre
Antes de míno tengo celos.Ven con un hombre a la espalda, ven con cien hombres en tu cabellera, ven con mil hombres entre tu pecho y tus pies, ven ...

Tú venías
No me has hecho sufrirsino esperar.Aquellas horas enmarañadas, llenas de serpientes, cuandose me caía el alma y me ahogaba, tú venías ...

Tu risa
Quítame el pan, si quieres, quítame el aire, pero no me quites tu risa.No me quites la rosa, la lanza que desgranas, el agua que de pronto ...

Tus manos
Cuando tus manos salen, amor, hacia las mías, qué me traen volando? Por qué se detuvieron en mi boca, de pronto, por qué las ...

Tus pies
Cuando no puedo mirar tu cara miro tus pies.Tus pies de hueso arqueado, tus pequeños pies duros.Yo sé que te sostienen, y que tu dulce peso ...