Poemas infantiles de Ibn Sara As-Santarini
La muerte de una hija
Oh muerte, has sido compasiva con nosotros, y has vuelto a visitarnos. Benditos sean tus hechos, dignos de gratitud, pues has traído abundancia ...
Meta inalcanzable
Con empeño busqué agradar a los hombres, pero satisfacerlos es una meta inalcanzable. Creo que la templanza es un tesoro para el buen ...
La berenjena
Redonda y agradable al gusto, agua abundante la alimenta en todos los jardines; y tal como el peciolo la sustenta parece el corazón de una ...
El mal aliento
Uno con mal aliento habló y los presentes exclamaron: ' Pedorreó el muchacho'. Y yo les dije: ' Marchaos sin demora; el pedo es el heraldo ...
El rubor
Es un joven delgado que, en su manto envuelto, se diría una rama flexible retozando al soplo de los vientos del sur. Su rostro he visto en el ...
Noche y aurora
Cuando vi que Occidente con las tinieblas se había ahogado y que en Oriente se veían señales de la luz de la mañana, pensé ...
Invitación II
Oh tú, en quien concurren las virtudes, incapaces aún de concebir tu esencia, en el cuello de la nobleza el collar de nuestra amistad ...
La vejez
¿Qué excusa puede haber? No, no la tiene un hombre de setenta años de pasión inflamado: era agua, pero en el vaso de la ...
Epigrama
La elocuencia reparte sus dones entre los poetas y vosotros; reparto injusto, favorable a unos y contrario a los otros: cuando recitan fluye de sus ...
El infierno después del paraíso
El que fue paraíso de la casa se fue, y en su lugar vino el infierno: heme aquí desdichado después de venturoso. Llegó el ...
Castidad
¡Cuántas veces ha venido a visitarme en una noche oscura como su cabello, y se ha quedado junto a mí hasta la aurora, clara como ...
