Agregar este poema a mis favoritos   Imprimir   Agrandar Texto   Achicar Texto  


¡Qué dulce es una cama regalada!
¡Qué necio, el que madruga con la aurora,
aunque las musas digan que enamora
oír cantar un ave la alborada!

¡Oh, qué lindo en poltrona dilatada
reposar una hora, y otra hora!
Comer, holgar..., ¡Qué vida encantadora,
sin ser de nadie y sin pensar en nada!

¡Salve, oh Pereza! En tu macizo templo
ya, tendido a la larga, me acomodo.
De tus graves alumnos el ejemplo

me arrastra bostezando; y, de tal modo
tu estúpida modorra a entrarme empieza,
que no acabo el soneto... de per...



Califica este poema:

Valoracion: 2/5 promedio

4 votos recibidos
Registrate aquí y haz valer tu voto por dos.


Este poema fue etiquetado en las siguientes categorias:
- Poemas de amor (Sugerido por 10 usuarios)
- Poemas de perdón (Sugerido por 10 usuarios)
- Poemas de amistad (Sugerido por 10 usuarios)
- Poemas para navidad (Sugerido por 10 usuarios)
- Poemas de despedida (Sugerido por 9 usuarios)
- Poemas infantiles (Sugerido por 9 usuarios)
- Poemas religiosos (Sugerido por 9 usuarios)
- Poemas tristes (Sugerido por 10 usuarios)
- Poemas para mi padre (Sugerido por 9 usuarios)
- Poemas para mi madre (Sugerido por 9 usuarios)
- Poemas para mi hijo (Sugerido por 9 usuarios)
- Poemas de San Valentín (Sugerido por 10 usuarios)


Agregar este poema a la siguiente categoria: