Abdicación

Agregar este poema a mis favoritos   Imprimir   Agrandar Texto   Achicar Texto  


Tómame, oh noche eterna, en tus brazos
y llámame hijo.
Yo soy un rey
que voluntariamente abandoné
mi trono de ensueños y cansancios.

Mi espada, pesada en brazos flojos,
a manos viriles y calmas entregué;
y mi cetro y corona—yo los dejé
en la antecámara, hechos pedazos.

Mi cota de malla, tan inútil,
mis espuelas, de un tintineo tan fútil,
las dejé por la fría escalinata.

Desvestí la realeza, cuerpo y alma,
y regresé a la noche antigua y serena
como el paisaje al morir el día.



Califica este poema:

Valoracion: 3/5 promedio

9 votos recibidos
Registrate aquí y haz valer tu voto por dos.


Este poema fue etiquetado en las siguientes categorias:
- Poemas de amor (Sugerido por 3 usuarios)
- Poemas de perdón (Sugerido por 2 usuarios)
- Poemas de amistad (Sugerido por 2 usuarios)
- Poemas para navidad (Sugerido por 2 usuarios)
- Poemas de despedida (Sugerido por 2 usuarios)
- Poemas infantiles (Sugerido por 2 usuarios)
- Poemas religiosos (Sugerido por 2 usuarios)
- Poemas tristes (Sugerido por 2 usuarios)
- Poemas para mi padre (Sugerido por 2 usuarios)
- Poemas para mi madre (Sugerido por 2 usuarios)
- Poemas para mi hijo (Sugerido por 2 usuarios)
- Poemas de San Valentín (Sugerido por 2 usuarios)


Agregar este poema a la siguiente categoria: