Al Maestro Rubén Darío

Agregar este poema a mis favoritos   Imprimir   Agrandar Texto   Achicar Texto  


Este noble poeta, que ha escuchado
los ecos de la tarde y los violines
del otoño en Verlaine, y que ha cortado
las rosas de Ronsard en los jardines
de Francia, hoy, peregrino
de un Ultramar de Sol, nos trae el oro
de su verbo divino.
¡Salterios del loor vibran en coro!
La nave bien guarnida,
con fuerte casco y acerada prora,
de viento y luz la blanca vela henchida
surca, pronta a arribar, la mar sonora.
Y yo le grito: ¡Salve! a la bandera
flamígera que tiene
esta hermosa galera,
que de una nueva España a España viene.



Califica este poema:

Valoracion: 2/5 promedio

12 votos recibidos
Registrate aquí y haz valer tu voto por dos.


Este poema fue etiquetado en las siguientes categorias:
- Poemas de amor (Sugerido por 15 usuarios)
- Poemas de perdón (Sugerido por 13 usuarios)
- Poemas de amistad (Sugerido por 12 usuarios)
- Poemas para navidad (Sugerido por 13 usuarios)
- Poemas de despedida (Sugerido por 12 usuarios)
- Poemas infantiles (Sugerido por 12 usuarios)
- Poemas religiosos (Sugerido por 12 usuarios)
- Poemas tristes (Sugerido por 12 usuarios)
- Poemas para mi padre (Sugerido por 11 usuarios)
- Poemas para mi madre (Sugerido por 13 usuarios)
- Poemas para mi hijo (Sugerido por 13 usuarios)
- Poemas de San Valentín (Sugerido por 12 usuarios)


Agregar este poema a la siguiente categoria: