Azor, Calatañazor,
juguete.
Tu puerta, ojiva menor,
es tan estrecha,
que no entra un moro, jinete,
y a pie no cabe una flecha.
Descabalga, Almanzor.
Huye presto.
Por la barranca brava,
ay, y cómo rodaba,
juguete,
el atambor.
Califica este poema:
4 votos recibidos
Registrate aquí y haz valer tu voto por dos.
Poemas de Gerardo Diego

Currently 1.75/5