Cien Sonetos de Amor - Soneto XXXV

Agregar este poema a mis favoritos   Imprimir   Agrandar Texto   Achicar Texto  


Soneto XXXV

Tu mano fue volando de mis ojos al día.
Entró la luz como un rosal abierto.
Arena y cielo palpitaban como una
culminante colmena cortada en las turquesas.

Tu mano tocó sílabas que tintineaban, copas,
alcuzas con aceites amarillos,
corolas, manantiales y, sobre todo, amor,
amor: tu mano pura preservó las cucharas.

La tarde fue. La noche deslizó sigilosa
sobre el sueño del hombre su cápsula celeste.
Un triste olor salvaje soltó la madreselva.

Y tu mano volvió de su vuelo volando
a cerrar su plumaje que yo creí perdido
sobre mis ojos devorados por la sombra.



Califica este poema:

Valoracion: 2/5 promedio

8 votos recibidos
Registrate aquí y haz valer tu voto por dos.


Este poema fue etiquetado en las siguientes categorias:
- Poemas de despedida (Sugerido por 1 usuario)
- Poemas infantiles (Sugerido por 1 usuario)
- Poemas para mi madre (Sugerido por 1 usuario)
- Poemas de San Valentín (Sugerido por 1 usuario)


Agregar este poema a la siguiente categoria: