Ciudadano

Agregar este poema a mis favoritos   Imprimir   Agrandar Texto   Achicar Texto  


No sé de dónde viene mi costumbre
de agravarme a las siete de la tarde.
Quizá sólo por ser un transeúnte
sin bigote o pañuelo, sin zapato ni amante.

No sé para qué vivo y por qué muero,
si ha tiempo me dijeron las gitanas
que tendré vida cara con un final de perros:
o sea que no pienso morir como Dios manda.

Conozco bien las piedras de andar, la vista gacha;
recojo los cigarros que pueblan las cunetas
agradeciendo todo en mis andanzas
de oscuros pies de barro y de madera.

Si yo fuera un cantor como soñaba,
me iría por el mundo cantando mis desdichas
para vivir del canto mío y que me escucharan
los que sueñan con una risa limpia.

Pero no tengo voz, ni pañuelo, ni amante;
no sé por qué me vuelvo amigo de los perros
cuando soy un transeúnte de la tarde
sin saber por qué vivo y por qué muero.



Califica este poema:

Valoracion: 2/5 promedio

7 votos recibidos
Registrate aquí y haz valer tu voto por dos.


Este poema fue etiquetado en las siguientes categorias:
- Poemas de amor (Sugerido por 10 usuarios)
- Poemas de perdón (Sugerido por 9 usuarios)
- Poemas de amistad (Sugerido por 11 usuarios)
- Poemas para navidad (Sugerido por 8 usuarios)
- Poemas de despedida (Sugerido por 8 usuarios)
- Poemas infantiles (Sugerido por 8 usuarios)
- Poemas religiosos (Sugerido por 10 usuarios)
- Poemas tristes (Sugerido por 12 usuarios)
- Poemas para mi padre (Sugerido por 9 usuarios)
- Poemas para mi madre (Sugerido por 11 usuarios)
- Poemas para mi hijo (Sugerido por 12 usuarios)
- Poemas de San Valentín (Sugerido por 8 usuarios)


Agregar este poema a la siguiente categoria: