El ojo de los días

Agregar este poema a mis favoritos   Imprimir   Agrandar Texto   Achicar Texto  


Aún humea el ojo de los días.
En el templo las voces bordan los cielos
y las lluvias bendicen lenguas dolientes.
Un espíritu se ha levantado desde las fauces del océano
y su aliento incendia jardines de piedra.
El silencio tañe muérdago,
un ojo ríe
y cuerpos perdidos hienden la ausencia.
No hay salvación,
todavía el alma pena.



Califica este poema:

Valoracion: 3/5 promedio

4 votos recibidos
Registrate aquí y haz valer tu voto por dos.


Este poema fue etiquetado en las siguientes categorias:
- Poemas religiosos (Sugerido por 3 usuarios)


Agregar este poema a la siguiente categoria: