El Pan Nuestro

Agregar este poema a mis favoritos   Imprimir   Agrandar Texto   Achicar Texto  


Se bebe el desayuno... Húmeda tierra
de cementerio huele a sangre amada.
Ciudad de invierno... La mordaz cruzada
de una carreta que arrastrar parece
una emoción de ayuno encadenada!

Se quisiera tocar todas las puertas,
y preguntar por no sé quién; y luego
ver a los pobres, y, llorando quedos,
dar pedacitos de pan fresco a todos.
Y saquear a los ricos sus viñedos
con las dos manos santas
que a un golpe de luz
volaron desclavadas de la Cruz!

Pestaña matinal, no os levantéis!
¡El pan nuestro de cada día dánoslo,
Señor...!

Todos mis huesos son ajenos;
yo talvez los robé!
Yo vine a darme lo que acaso estuvo
asignado para otro;
y pienso que, si no hubiera nacido,
otro pobre tomara este café!
Yo soy un mal ladrón... A dónde iré!

Y en esta hora fría, en que la tierra
trasciende a polvo humano y es tan triste,
quisiera yo tocar todas las puertas,
y suplicar a no sé quién, perdón,
y hacerle pedacitos de pan fresco
aquí, en el horno de mi corazón...!



Califica este poema:

Valoracion: 2/5 promedio

7 votos recibidos
Registrate aquí y haz valer tu voto por dos.


Este poema fue etiquetado en las siguientes categorias:
- Poemas de amor (Sugerido por 4 usuarios)
- Poemas de perdón (Sugerido por 2 usuarios)
- Poemas de amistad (Sugerido por 2 usuarios)
- Poemas para navidad (Sugerido por 2 usuarios)
- Poemas de despedida (Sugerido por 2 usuarios)
- Poemas infantiles (Sugerido por 2 usuarios)
- Poemas religiosos (Sugerido por 3 usuarios)
- Poemas tristes (Sugerido por 2 usuarios)
- Poemas para mi padre (Sugerido por 2 usuarios)
- Poemas para mi madre (Sugerido por 2 usuarios)
- Poemas para mi hijo (Sugerido por 2 usuarios)
- Poemas de San Valentín (Sugerido por 2 usuarios)


Agregar este poema a la siguiente categoria: