Felipe IV

Agregar este poema a mis favoritos   Imprimir   Agrandar Texto   Achicar Texto  


A Antonio de Zayas

Nadie más cortesano ni pulido
que nuestro Rey Felipe, que Dios guarde,
siempre de negro hasta los pies vestido.

Es pálida su tez como la tarde,
cansado el oro de su pelo undoso,
y de sus ojos, el azul, cobarde.

Sobre su augusto pecho generoso,
ni joyeles perturban ni cadenas
el negro terciopelo silencioso.

Y, en vez de cetro real, sostiene apenas
con desmayo galán un guante de ante
la blanca mano de azuladas venas.



Califica este poema:

Valoracion: 3/5 promedio

5 votos recibidos
Registrate aquí y haz valer tu voto por dos.


Este poema fue etiquetado en las siguientes categorias:
- Poemas para mi madre (Sugerido por 1 usuario)
- Poemas de San Valentín (Sugerido por 1 usuario)


Agregar este poema a la siguiente categoria: