No volveré
hasta mi calle azul,
mi antigua novia,
la negra melodía
que recompone el alma.
Nunca podré
rehacer una sonata
que en su incendio
rescate aquella tarde,
tus piernas y mi asombro.
Estos dibujos
son ya polvo pasado
y tú: la nada,
perdida en un aullido
sobre los pastizales.
Todo se borra
y mentimos cantando
que nuestras huellas
de países y amores
armaban el estío.
He dicho adiós
y aunque cifre el regreso,
no será igual:
otras máscaras pueblan
los minutos y el aire.
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Poemas de Agustin Labrada Aguilera

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