Los Dados Eternos

Agregar este poema a mis favoritos   Imprimir   Agrandar Texto   Achicar Texto  


Para Manuel González Prada esta
emoción bravía y selecta, una de
las que, con más entusiasmo me
ha aplaudido el gran maestro.



Dios mío, estoy llorando el ser que vivo;
me pesa haber tomádote tu pan;
pero este pobre barro pensativo
no es costra fermentada en tu costado:
tú no tienes Marías que se van!

Dios mío, si tú hubieras sido hombre,
hoy supieras ser Dios;
pero tú, que estuviste siempre bien,
no sientes nada de tu creación.
Y el hombre sí te sufre: el Dios es él!

Hoy que en mis ojos brujos hay candelas,
como en un condenado,
Dios mío, prenderás todas tus velas,
y jugaremos con el viejo dado...
Tal vez ¡oh jugador! al dar la suerte
del universo todo,
surgirán las ojeras de la Muerte,
como dos ases fúnebres de lodo.

Dios mío, y esta noche sorda, oscura,
ya no podrás jugar, porque la Tierra
es un dado roído y ya redondo
a fuerza de rodar a la aventura,
que no puede parar sino en un hueco,
en el hueco de inmensa sepultura.



Califica este poema:

Valoracion: 4/5 promedio

22 votos recibidos
Registrate aquí y haz valer tu voto por dos.


Este poema fue etiquetado en las siguientes categorias:
- Poemas de amor (Sugerido por 19 usuarios)
- Poemas de perdón (Sugerido por 18 usuarios)
- Poemas de amistad (Sugerido por 18 usuarios)
- Poemas para navidad (Sugerido por 18 usuarios)
- Poemas de despedida (Sugerido por 18 usuarios)
- Poemas infantiles (Sugerido por 20 usuarios)
- Poemas religiosos (Sugerido por 18 usuarios)
- Poemas tristes (Sugerido por 18 usuarios)
- Poemas para mi padre (Sugerido por 18 usuarios)
- Poemas para mi madre (Sugerido por 18 usuarios)
- Poemas para mi hijo (Sugerido por 18 usuarios)
- Poemas de San Valentín (Sugerido por 19 usuarios)


Agregar este poema a la siguiente categoria: