Engominado, pulcro,
penetro en las iglesias
altivamente cirio
con mi cara de hostia
dominguera.
Y me arrodillo,
y me confieso, y me persigno,
y regreso a la calle
para comprar barquillos
con monedas hurtadas al abuelo.
Califica este poema:
4 votos recibidos
Registrate aquí y haz valer tu voto por dos.
Poemas de Armando Rubio Huidobro

Currently 1.25/5