Palabras Serenas

Agregar este poema a mis favoritos   Imprimir   Agrandar Texto   Achicar Texto  


Ya en la mitad de mis días espigo
esta verdad con frescura de flor:
la vida es oro y dulzura de trigo,
es breve el odio e inmenso el amor.

Mudemos ya por el verso sonriente
aquel listado de sangre con hiel.
Abren violetas divinas, y el viento
desprende al valle un aliento de miel.

Ahora no sólo comprendo al que reza;
ahora comprendo al que rompe a cantar.
La sed es larga, la cuesta es aviesa;
pero en un lirio se enreda el mirar.

Grávidos van nuestros ojos de llanto
y un arroyuelo nos hace sonreír;
por una alondra que erige su canto
nos olvidamos que es duro morir.

No hay nada ya que mis carnes taladre.
Con el amor acabóse el hervir.
Aún me apacienta el mirar de mi madre.
¡Siento que Dios me va haciendo dormir!



Califica este poema:

Valoracion: 2/5 promedio

17 votos recibidos
Registrate aquí y haz valer tu voto por dos.


Este poema fue etiquetado en las siguientes categorias:
- Poemas de amor (Sugerido por 6 usuarios)
- Poemas de perdón (Sugerido por 3 usuarios)
- Poemas de amistad (Sugerido por 4 usuarios)
- Poemas para navidad (Sugerido por 3 usuarios)
- Poemas de despedida (Sugerido por 3 usuarios)
- Poemas infantiles (Sugerido por 5 usuarios)
- Poemas religiosos (Sugerido por 4 usuarios)
- Poemas tristes (Sugerido por 4 usuarios)
- Poemas para mi padre (Sugerido por 5 usuarios)
- Poemas para mi madre (Sugerido por 3 usuarios)
- Poemas para mi hijo (Sugerido por 3 usuarios)
- Poemas de San Valentín (Sugerido por 4 usuarios)


Agregar este poema a la siguiente categoria: