Piedra de Horno

Agregar este poema a mis favoritos   Imprimir   Agrandar Texto   Achicar Texto  


La tarde abandonada gime deshecha en lluvia.
Del cielo caen recuerdos y entran por la ventana.
Duros suspiros rotos, quimeras calcinadas.

Lentamente va viniendo tu cuerpo.
Llegan tus manos en su órbita
de aguardiente de caña;
tus pies de lento azúcar quemados por la danza,
y tus muslos, tenazas del espasmo,
y tu boca, sustancia
comestible, y tu cintura
de abierto caramelo.
Llegan tus brazos de oro, tus dientes sanguinarios;
de pronto entran tus ojos traicionados;
tu piel tendida, preparada
para la siesta:
Tu olor a selva repentina; tu garganta
gritando ?no sé, me lo imagino?, gimiendo
?no sé, me lo figuro?, quejándose ?no sé, supongo, creo?
tu garganta profunda
retorciendo palabras prohibidas.
Un río de promesas
baja de tus cabellos,
se demora en tus senos,
cuaja al fin en un charco de melaza en tu vientre,
viola tu carne firme de nocturno secreto.

Carbón ardiente y piedra de horno
en esta tarde fría de lluvia y de silencio.



Califica este poema:

Valoracion: 1/5 promedio

3 votos recibidos
Registrate aquí y haz valer tu voto por dos.


Este poema fue etiquetado en las siguientes categorias:
- Poemas de amor (Sugerido por 4 usuarios)
- Poemas de perdón (Sugerido por 2 usuarios)
- Poemas de amistad (Sugerido por 3 usuarios)
- Poemas para navidad (Sugerido por 2 usuarios)
- Poemas de despedida (Sugerido por 3 usuarios)
- Poemas infantiles (Sugerido por 3 usuarios)
- Poemas religiosos (Sugerido por 3 usuarios)
- Poemas tristes (Sugerido por 3 usuarios)
- Poemas para mi padre (Sugerido por 3 usuarios)
- Poemas para mi madre (Sugerido por 2 usuarios)
- Poemas para mi hijo (Sugerido por 3 usuarios)
- Poemas de San Valentín (Sugerido por 3 usuarios)


Agregar este poema a la siguiente categoria: