Poemas de Eduardo Anguita

Listados a continuación


Allegro bárbaro
En un rincón de tu cuarto hay un caballo sonámbulo que no te dejará dormir con sus mármoles desvelados. Hay una hoja de amianto ...

Animales e inscripciones
A Rosamel del Valle Vienes y ves un tiempo blanco Sin embargo sin lobos de diáfana estructura Abriendo los ...

El conocimiento perturba
Debajo del agua encima de la tierra En los bosques para el tacto en el fuego Sobre o entre el cielo transformado en el peor ahogo Bajo las miradas ...

Elegía y delirium tremens
A Edgar Allan Poe Tan víctima con el pulmón expuesto al sueño ...

Límite oceánico
Para la jarcia de su piel de arena, con zodiacal guitarra, entre los mares, sin alcanzar a Ulises sus cantares, llamarán por tres veces las ...

La risa o los funerales de Mister Smith
¿Por quién ríe el arzobispo cuando tam tam tañen las campanas de medio campanario al fondo de la luz? ...

Labrador del mar
Bajo velas de hojas vegetales, entre claveles de un jardín de lino, atraviesa mi barco con frutales dragones griegos de celeste vino. ...

Litoral de la sirena
Sobre el tren joven de la niñería, arranca tú, mi celestial incauta, no atenta a Pan, que silbará en su flauta, mas sabia ...

Posición de combate del viajero
Como espadas de luz, portando al cinto imperiales abejas de azul pelo, desciende a la destreza de mi vuelo, pelea el sol contra mi avión jacinto. ...

Prohibición de respirar
Vivo en las paredes donde la muerte tiene colgada su sombra. Las ventanas cambian de hueco en mano. De vez en cuando un cielo visita el cielo de ...

Recuerdo de infancia
Los mendigos escapan del tallo de las plantas en gruesas gotas de dignidad y mármol. Vuelan por el día como los primeros leños ...

Soneto 1942
Amé vivir en cielo inmaculado, labrado en soledad y muerte pura: igual que el cielo, ileso mi costado creció sin sangre, fuerza ni ...

Venus en el pudridero
A la criatura angélica que me precede no por génesis sino por finalidad. ¿Escucháis madurar los duraznos a la hora del ...

Verdadera catástrofe
Siguiendo un collar vengo hasta la puerta de la casa, en que la llave no se necesita, porque el ladrido del perro la abrió apenas vio el hilo del ...