Poemas de Isabel de los Ángeles Ruano

Listados a continuación


A Luis Cernuda
Viejo solitario de la tarde,  te veo con tu vaso de ron, escribiendo  tu tristeza de niebla, trajinante  como una yegua loca, sorbiendo lentamente  ...

Caricatura de la verdad
Vengo de mitos desbaratados donde se quiebra el tiempo. Armo en mi ser nuevas estructuras. necesito el mármol de las viejas creencias para apoyarme en algo. ...

Cinematógrafo
Luz azulada y besos distraídos, amnesia momentánea, afuera llueve. Siluetas, siluetas de días desaparecidos, alardear de vida, sin telones, con butacas ...

Hora sin soporte
Hoy pierdes un objeto, mañana otro, como si te arrancaran a pedazos la vida; te mutilan la voz, te quedas sin lágrimas te cuentan del suicidio de un amigo. ...

La noche
Qué edad, qué frío, qué tormenta puede ser más terrible que una noche a solas, una noche sin nada, una caverna ...

Los del viento
Nosotros, los del viento, los que llevamos versos incrustados al centro del timón de nuestra sangre. Nosotros, los portadores de enredaderas turbias ...

Los desterrados
Hoy he visto un cementerio vacío, solo un niño correteaba sobre las tinieblas, corría huyendo de los asesinos y quería atrapar una mariposa. ...

Los farsantes
Para ir decapitando monumentos hace falta el silencio, los santones hicieron sus columnas pero no tienen estandartes. Qué lugar daremos a ...

Mis manos
Estas manos mías conocen la ascención suprema y la más burda ignominia. Son como dos relámpagos audaces o como dos humildes golondrinas cautivas. ...

Muerte en el tiempo
Telarañas oscuras, cárcel amarga, sombras luctuosas, arena, tumba que adviene en cada escalón sin sentido bajado a escondidas, ...

Onán
Con horas viejas colocadas en desvanes y  perspectivas deshabitadas con silencio de lluvia y azucenas que se tiñen con la tarde las manos acarician la soledad, penetran sus  ...

Poema de la sangre
Aquel que yo parí remonta mi sangre a todas las generaciones hasta Adán. Trae la voz encontrada de la raíz  en que germiné ...

Tres poemas ágiles (I)
Tres poemas ágiles (I)La casa no tiene ni paredes ni puertas pero es mi casa, como mi caballo sin cascos, mi caballo sin silla, como mis sueños duros, ...