Poemas de Juan Domingo Argüelles

Listados a continuación


A la salud de los enfermos
                                                            Para mi hijo Está bien, te lo diré: no pensaba en la muerte, pues si he ...

Al filo de su cuerpo
                                                            Para Rosy Tiene el cabello negro y los ojos que, desde ahora, son mis ojos. Despierto ...

Al lector
Aquí están los rencores. Los escribí pensando en ti. Creí por un momento que eran flores que amanecían en abril. ...

Avenida Héroes
                                                            A Pilla y Efraín Bartolomé,                                                 en ...

Como el mar que regresa
                              I El mar siempre regresa; sus montañas saladas se alejan, pero vuelven; abren las cicatrices de la arena; rebosan ...

Cuaderno de bitácora
                                                        ...tener un lugar en la vida,                                                   un destino entre ...

De éstos hablo
Mientras los buitres trazan círculos alrededor del sol, como planetas, los poetitas con sus versos tiernas romanzas acompasan; buscan el más ...

De los trabajos
Con piedras y maderas hago mi casa bajo el sol, la visto de ventanas para que el sol entre a habitarla. Cierro sus puertas luego de que ha partido el ...

Del origen
Tiembla el hielo del sol y la calle se llena con su rojez. El aire se congela y es piedra. En la mitad del día el corazón se agolpa y ...

En la ola más alta
Solamente la música, la melodía que viene y va como mi boca, ávida, de pezón en pezón, de un monte a la otra cima; ...

Entrada en materia
Al mar dije que no. Dije también ya no más cielo, ya no más canto al manantial ni al eco grácil y purísimo de sus ...

Epitafio para Anaïs Nin
Dejo en su tumba unas cuantas palabras húmedas y silenciosas como un gato. Para la tumba de Anaïs Nin. Para su pelo que nunca ...

La torcaza
La torcaza volaba y tú la contemplabas. Era luz en la luz del mediodía, calor en el calor de la mañana, aire en el aire y tú ...

Oración de la noche
                              Otra vez para ella, la que sabe por qué I Ella, la más salaz, sangra en la luna, y sabe del honor ...

Otra vez, al lector
Tú me pedías poesía como quien frutos desespera del olmo viejo del camino. Cada mañana amanecía y el árbol ...

Pequeña crónica de la fundación de una ciudad
Sobre esta piedra, junto a este árbol retorcido ya harto de la vida ellos fundaron la ciudad. Tal vez vinieron, ellos, tras las cosas; tras ...

Retrato de señora junto la mar
Yo sé que no podrás ayudar a tu hijo, como ayer, a tratar las palabras como si fuera hoy el primer día que las descubre y las ...

Un tigre de papel
Toco la piel del tigre y el tigre vibra, ronronea, se hace el dormido bajo la palma de mi mano, como un trompo que zumba: mitad madera, mitad punta ...