Poemas de Luis García Montero

Listados a continuación


A Federico, con unas violetas (II)
A Federico, con unas violetas (II)                              y recuerdo una brisa triste por los olivos                                                                                           F. ...

Cabo Sounion
Al pasar de los años, ¿qué sentiré leyendo estos poemas de amor que ahora te escribo? Me lo pregunto porque está ...

Canción arboleda
Dormía en el refugio de los débiles, una cama revuelta de oscuridades fuertes, cuando bajó su sueño a sespertarlo. Puso ...

Canción de brujería
Señor compañero, Señor de la noche, haz que vuelva su rostro quien no quiso mirarme. Que sus ojos me busquen sostenidos y ...

Canción deshojada
La vida tiene pétalos y un rosal donde tiemblan las historias. La historia de ese pájaro que llegaba a dormirse en los escaparates ...

Canción extranjera
Pero las cosas han cambiado. Míralas en su desconocido firmamento. Esta lámpara joven. ¿Qué soledad descubre su luz en ...

Canción pornográfica
El agua pide orillas donde apoyar la frente, la noche busca sueños para entrar en las casas, la luz se hace murmullo y los países juegan ...

Canción presentimiento
Seguramente nadie pudo decirnos que la luz era un túnel sin salida, que el sol era la sombra y el mar un sentimiento de la piedra. Seguramente ...

Canción que corta
Abriré las ciudades por si hay una silla vacía en los ojos cerrados del futuro. Abriré las palabras por si llego a una luz ...

Canción suicida
No obedece el futuro, ni el pasado obedece, ni siquiera los días contables del presente. Tampoco las palabras escritas obedecen. Son un ...

Completamente viernes
Por detergentes y lavavajillas, por libros ordenados y escobas en el suelo, por los cristales limpios, por la mesa sin papeles, libretas ni bolígrafos, ...

Confesiones
Yo te estaba esperando. Más allá del invierno, en el cincuenta y ocho, de la letra sin pulso y el verano de mi primera carta, por los ...

Cuarentena
Con qué ferocidad y a qué hora importuna salen tus veinte años de la fotografía para exigirme cuentas. En los ojos heridos ...

Diario Cómplice- Libro segundo (VIII)
Diario Cómplice- Libro segundo (VIII) A Francisco Brines Parece que ...

Diario cómplice-Libro segundo (IV)
Diario cómplice-Libro segundo (IV)Generaciones últimas de muchachas difíciles, muchachos obligados al orgullo y tocadiscos viejos, ...

El amor
Las palabras son barcos y se pierden así, de boca en boca, como de niebla en niebla. Llevan su mercancía por las conversaciones sin encontrar un puerto, ...

El lugar del crímen
Más allá de la sombra te delatan tus ojos, y te adivino tersa, como un mapa extendido de asombro y de deseo. Date por muerta amor, ...

El poder envejece
Ella me besa, marca la sonrisa y viaja por los labios al pasado con el adorno de sus sentimientos, lujosa y encendida como un árbol de navidad, paloma ...

En llamas
A Jon Juaristi Canciones que no pueden ser cantadas, banderas que me manchan con su sangre las manos, libros oscurecidos por el tiempo, plazas que ...

Fe de vida
Nadie sabrá las veces, las mil veces, después de la tristeza o de la humillación, que envidié la sonrisa de los cínicos, ...

Fotografías veladas por la lluvia
                                                                                A Ramiro Fonte                                                    ...

I (de Diario Cómplice)
I (de Diario Cómplice)Yo sé que el tierno amor escoge sus ciudades y cada pasión toma un domicilio, un modo diferente de andar por los pasillos ...

Irene
Así amanece el día Claudio Rodríguez ...

La ciudad de agosto
Baja el avión por fin, estoy bajando a la ciudad de agosto. La sombra de las alas deja huellas azules sobre la tierra seca y recorre los campos con una vibración ...

La crueldad
No es el cuchillo que por fin nos mata, sino la espera fría de su hoja en la piel, el tiempo sucio y duro, los plazos del temor, porque la muerte ...

La muerte (I)
La muerte (I)Si alguna vez las aguas se retiran, comprenderé el vacío, conoceré la muerte sin disfraces. Como una hierba seca ...

La primavera de la esfinge
Olvídate de mí si estás conmigo. Podemos permitirnos este lujo de abandonar los nombres, porque el nombre es razón de ...

Las confesiones de don Quijote
Casi nadie me llama por mi nombre, vulgar y cotidiano como la rebeldía. Prefieren otorgarme la nobleza ridícula que yo mismo elegí, ...

Las razones del viajero
Está solo. Para seguir camino se muestra despegado de las cosas. No lleva provisiones. Cuando pasan los días y al final de la tarde ...

Life vest under your seat
Señores pasajeros buenas tardes y Nueva York al fondo todavía, delicadas las torres de Manhattan con la luz sumergida en una muchacha ...

Me persiguen
Me persiguen los teléfonos rotos de Granada, cuando voy a buscarte y en las calles enteras están comunicando. Sumergido en tu voz de caracola, ...

Naranjas y cipreses
Déjalo ya. Recorre este silencio de naranjas sin sol y cipreses sin luna. Ahora que la verdad y la mentira se alejan fatigadas en el humo amarillo ...

Noche de nieve
Asume Tus errores. Visto para sentencia queda el tiempo de las manzanas y la luna blanca. Como en noche de nieve, el lobo que cruzó los almanaques ...

Quién eres tú?
?Se deshizo la luz, equivocó su horario por dejarte desnuda, desdibujó tus ojos mientras me sonreías. mientras me soreías ...

XI (de Diario Cómplice)
XI (de Diario Cómplice)Sospechan de nosotros. Ha pasado el primer autobús, y nos sorprende en el lugar del crimen, desatados los cuellos y las manos ...

XVII (de Diario Cómplice)
XVII (de Diario Cómplice)Nada más solitario que el dolor porque también excluye a quien lo siente, si con él se traiciona o se acompaña. ...

XXVI (de Diario Cómplice)
XXVI (de Diario Cómplice)Bajo una lluvia fría de polígono, con un cielo drogado de tormenta y nubes de extrarradio. Porque este amor de llaves prestadas nos envuelve ...

Y mirarse a los ojos
Han pasado los vientos y mirarse a los ojos no es sencillo. Vivir esta ciudad es pisar un jardín de tachaduras, la presencia infectada de ...